
Los seminmortales se organizan, una vez descubiertos sus dones, en organizaciones secretas diseminadas por todo el mundo. El origen de este secretismo viene de la época de
Y no es porque las llamas puedan matar a un seminmortal. Lo que les mataba era una sustancia que los libros de historia nunca mencionaron. Una oscura treta perdida en los albores del tiempo, y de la que ya ni siquiera quedan rumores. Aunque si informes. Informes que las organizaciones guardaban con gran recelo, por temor a que esos ataques se repitieran.
En aquella época, Iehova y Corver convivían juntas en Europa como una única y todopoderosa organización bajo el mandato conjunto de dos de los inmortales más poderosos que jamás había dado la tierra. Se separaron junto a sus grupos, y cada uno se llevo la mitad de los secretos que guardaban, y crearon una creciente guerra fría –y en ocasiones no tan fría – en sus relaciones.
Una vez sabido esto, y con los crecientes rumores que corrían de un lado a otro del mundo, podemos proceder a actuar.
Las Hermandades se están levantando otra vez. Tenemos que movernos antes de que ellos den el primer golpe.
Pero no podemos si no conseguimos la información que posee Iehova en sus instalaciones. Concretamente, las rusas.
El grupo “Alas Negras” es movilizado una vez más, en el más oscuro de los días…
* * *
El no llamar la atención se había convertido en la excusa de
Íbamos separados. Tres asientos por delante, estaba Dimitri junto a Ashley y un tipo más que no tenía nada que ver con nosotros. Su tapadera era que eran hermanos. Creo que fue la primera vez que Ashley no refunfuñó ni montó en cólera ante una de mis ideas. Por otra parte del avión que no alcanzaba a ver desde mi asiento, estaban Nicole y Hyassa, compañeras de facultad en plena escapada de fin de curso. Y luego estaba yo y Brunoi, que simple y llanamente: no nos conocíamos de nada. Sin embargo, y como cabría esperarse de todo acompañante en asiento de avión, forzamos algunas charlas triviales sobre lo bonita que era su tierra natal y lo nerviosa que me ponían los aviones. Aunque en realidad, mis párpados semicaidos de puro aburrimiento no daban esa imagen, y Brunoi era bastante parco en palabras.
Llegamos al aeropuerto alrededor del mediodía. El avión se bamboleó al contacto con el viento en su descenso, pero no fueron demasiado notorios. La algarabía del viaje se volvió salvaje y desenfrenada por la ilusión de tocar tierra de nuevo. La gente se movía buscando sus abrigos y la salida, y lo mismo hicimos nosotros, tratando de no llamar la atención. Perdí de vista al resto del grupo, pero ya nos reuniríamos fuera.
El frío era tremendo, incluso en aquellas fechas. Me daban ganas de volver a mi casa, al lado de la estufa; envolverme en dos mantas y dormir hasta que el invierno pasara. Pero teníamos trabajo que hacer. La hibernación tendría que esperar.
Menos mal que mi segundo Dimitri lo planificaba todo. Habíamos quedado en la entrada principal del aeropuerto si alguno de nosotros se perdía entre la multitud o se veía obligado a retrasarse del resto. Allí encontramos al grupo: Ashley, que puso mala cara al verme; Dimitri, que casi se cuadró; Hyassa, que miró para otro lado; y Nicole, que nos saludó con la mano y una sonrisa. Al reagruparnos con ellos, nos convertimos en una tribu de esquimales: todos con unos impresionantes abrigos que apenas dejaban ver nuestras caras, y que ni aún así eliminaban todo el frío.
El grupo volvió a dividirse, esta vez, para poder caber en los dos taxis –ya pagados- que nos llevaría hasta un remoto pueblecito donde nos alojaríamos hasta terminar la primera parte de la misión.
Durante el trayecto, compartí asiento una vez más con Brunoi y con Nicole. Nicole al menos, fue educada, y con su encanto natural, me preguntó que tal nos había ido el viaje. Brunoi, de nuevo, era el más reservado, pero ya no porque lo fuera, sino porque miraba extasiado las amplias estepas nevadas, contemplando su extrañada y a la vez prohibida tierra natal.
A lo lejos empezaron a dibujarse los contornos de los primeros tejados nevados. El reflejo del sol en la nieve iluminaba desde abajo las pequeñas y acogedoras casas de aquel hospitalario pueblecito, conformado en su mayoría por gente mayor y campesina que haría pocas preguntas.
Mientras cruzábamos las vastas calzadas perdimos de vista el vehículo que transportaba a nuestros compañeros, y le volvimos a ver una vez que salimos a una zona donde el nivel de ocupación era ínfimo. Entre la nieve y una pared de montañas estaba nuestro nuevo y temporal hogar: una pequeña casa rural totalmente equipada para que nuestra estancia fuera lo más cómoda posible mientras duraba la misión.
Nos bajamos y reunimos con nuestros compañeros, entrando en la casa después de despedir a los dos taxis con una generosa propina.
Fuera se quedó todo lo vasto.
El interior era más amplio de lo que cabría esperarse, con suelos laminados. Un complejo de tuberías subterráneas calentaba la casa al completo. Cada estancia estaba decorada con cuadros al óleo de bodegones y parajes veraniegos, carentes de la nieve que por aquellos lares sobraba. Había cuatro dormitorios, con un letrero en cada puerta que nos asignaba a cada uno con su correspondiente. Así, Hyassa, Nicole y Ashley disfrutarían de un dormitorio a compartir mientras Dimitri, Brunoi y yo tendríamos cada uno el nuestro. Aunque Ashley no parecía disfrutar con la idea, las otras dos se mostraron más que conformes al dejar sus cosas en la habitación, separándose del grupo. Brunoi también se separó, y solo quedamos Dimitri y yo, que teníamos que subir a la primera planta.
Mi habitación era una copia de la que tenía en la ciudad, hasta el último detalle: solo contaba con los muebles indispensables: una cama y un armario, y conectaba con un baño propio. Pequeño y funcional. No me podía quejar. No pensaba quedarme más de una noche.
Después de dejar mi poco equipaje sobre la cama, me paseé por los pasillos anunciando que quería tener al equipo reunido en cinco minutos. Escuché algún graznido de protesta por parte de Ashley, pero como de costumbre, hice oídos sordos.
El grupo no tardo ni medio minuto en personarse en el amplio salón, en torno a una mesa redonda de madera pulida. Carraspeé para aclararme la garganta antes de comenzar:
- Grupo, no vamos a quedarnos mucho tiempo aquí, así que no os encariñéis –ninguno dijo nada, pero Brunoi dejó escapar un profundo suspiro de abatimiento -. Quiero cumplir el objetivo esta misma noche.
- ¿No es muy repentino, Comandante? –dijo Nicole.
- Estamos en territorio enemigo –salió Dimitri en mi defensa, situado a mi lado -. Permanecer aquí más de veinticuatro horas es peligroso.
- ¿Pero no es esta casa de
- Es de un embajador de la organización. Iehova aún no sabe que la estamos ocupando nosotros en su lugar, por eso hemos de movernos rápido.
- Bien; -proseguí –el plan: la organización solo necesita conocer el contenido de ciertos documentos. Documentos que están bajo el poder de Iehova, y más concretamente en la sede rusa –le hice una señal a Dimitri, que acató en seguida y desenrolló un mapa físico del estado sobre la mesa. Señalé un punto marcado con un triángulo, en medio de la nada –Esta es la sede.
- ¿Qué hay de la seguridad? –Brunoi intervino por primera vez desde que salimos.
- No es una sede principal, sino un almacén. Como mucho, podemos esperarnos cinco seminmortales y un inmortal. Pero dudo que lleguen a tanto.
- ¿No son esos documentos tan importantes?
- Sobre eso…
- Sobre eso no podemos hablar –Dimitri me lanzó una mirada de advertencia: sabíamos algunos detalles que el equipo no sabía, y tenía que seguir siendo así -. Información clasificada.
Se produjo un tenso silencio en el que las miradas desconfiadas de todos nuestros compañeros se posaron en nosotros. Dimitri permaneció impertérrito, y esperó a que yo continuara.
- Sea como sea, tenemos que ponernos manos a la obra ya. Atacaremos aprovechando la noche. Hyassa –la miré directamente –tu te infiltrarás. Sin que te vean nos dirás los detalles de lo que se cuece ahí dentro: seguridad, salidas, entradas, todo. El recinto es pequeño, así que no creemos que tardes mucho en averiguar todo eso. El resto esperaremos fuera, a una distancia prudencial.
- Hyassa, -mi segundo se adelantó –cuando consigas la información, te reunirás con el resto del grupo, que estaremos aguardándote a una distancia prudencial. Entonces procederemos con el asalto. Necesitamos que sea rápido y silencioso: avanzaremos Veran y yo hasta conseguir lo que hemos venido a buscar.
- Brunoi y Ashley estarán a la espera. Si las cosas se tuercen, vosotros sois nuestro seguro. Nicole montará guardia fuera, lo último que necesitamos es que acudan refuerzos. ¿Alguna duda?
Al unísono, el grupo entero, sumido en el silencio, asintió con la cabeza. Tal diligencia aún me descuadraba un poco, pero aguanté el tipo.
- Pues que empiece el baile, señores…
Siempre es entretenida una misión de Veran, pero ahora que está acompañada, más todavía. Cada uno se define muy bien con sus gesticulaciones y sus diálogos, un gran acierto que muchos escritores olvidan (me incluyo), porque quien mucho abarca poco aprieta. Están todos perfectamente construidos, creo que ya te lo dije : una bestia parda, una risueña, la misteriosa, la niña-petardo (cariñosamente hablando), el segundo jefe, tan necesario cuando a la capitana le pasa algo… Un quinteto interesante. Y encima ahora se huelen inmortales, que me parece hasta ahora no había salido ninguno luchando… Esto sigue siendo como ver un buen anime… pero sin el patán de Cameron de por medio; cómo me la ha cagado este hombre con Patatar, digo, Avatar T_T. Qué pena que los productores de cine español estén tan ciegos ante el material relativil tan brillante que hay en algunos blogs autóctonos U.U
ResponderEliminarPor cierto, gracias por la avalancha de comentarios, toy impresionated :P Si te entretiene algo de mi blog, yo ya me alegro ^____^.
Hmmm, espero esas novedades fanfikeras tan misteriosas que comentas…
^^ Gracias por tu coment, Andreu.
ResponderEliminarLa verdad es que ayer saque algo de tiempo entre repaso y repaso, y me dije: vamos a profundizar más en su blog. Ver la evolución de tus escritos y dibujos es fascinante, y como encima yo no tengo ese don para dibujar, pues me gustan aún más. ¡Y qué decir de "Los basureros"! Quiero seguir leyendo ^^ y te los comentaré en cuanto pueda.
La verdad es que a veces me resulta difícil manejar a un grupo tan grande: no quiero que ningún personaje se pierda de vista, porque todos aportan algo importante. La verdad, si el cine español quisiera llevar a la gran pantalla algo de esto, tendrá que pasar por encima de mi cadáver. Ya bastantes cosas han estropeado ya... T.T
Y sobre las novedades, creo que colgué el anuncio en el blog de Historiasdelcaos.blogspot.com. Es un proyecto que encontré medio abierto, y que pienso colgarlo en cuanto termine los exámenes de febrero ^^.
Un abrazo ^^